Chia Lin : “El gran Duque ha dicho: El que busca la victoria con la espada desnuda no es un buen general”. (El Arte de la Guerra)
Esta frase, tomada de “El Arte de la Guerra”, engloba quizás la esencia del personaje “El Raro”, que ya de por sí su nombre indica la desacreditación de la figura del militar en el imaginario social de “La Cruz más lejana del Puerto” del escritor cumanés, Edilio Peña; y quizás como abreboca a la invención de su “Dios manco” en la figura de “Homero”, de “El acecho de Dios” su producción más reciente. En sus textos se evidencia lo complejo y lo artístico, la construcción perfecta de una trama que envuelve y captura, al mismo tiempo que enamora y deleita. Es por ello que cada una de las voces que respiran tras sus letras, son personajes enmarañados que actúan y hablan con desconcierto, como el caso de El Raro. No existe un hilo que logre atar el momento en que son y dejan de ser ellos para convertirse en la voz de sus fantasmas.
Como es saber de todos, durante las manifestaciones carnestolendas, las personas se disfrazan para no ser reconocidas, un síntoma de la sociedad que nos conduce a explorar nuestras voces ocultas, sin que otro asalte nuestra vida logramos proyectar deseos insondables del alma. Estas fiestas, desde la época medieval, según Bajtin (2001) “Ofrecían una visión del mundo, del hombre y de las relaciones humanas totalmente diferente, deliberadamente no-oficial, exterior a la Iglesia y al Estado; parecían haber construido, al lado del mundo oficial, un segundo mundo y una segunda vida…”, es decir, que a través de ellas uno puede manifestar los sentimientos escondidos sin afectar la imagen pública que tenemos dentro de la sociedad. Esto es lo que de una u otra forma Bajtin denomina “carnavalización e inversión”, valiéndose del símbolo del carnaval para alterar y contravenir las estructuras de jerarquía establecidas en un texto. Para él la carnavalización “es un término cargado de contenido político, pues revela una contraideología, una contracultura que se opone a la norma y autoridad” (Bajtin, 1992 citado por Viñas 2002: 467).
En la figura del “Raro”, el juego entre dos personalidades, una como militar y otra como El Libertador , nos revelan entre líneas como a través del ridículo, de la parodia e ironía, se denuncian los problemas filosóficos de la situación político-social de Venezuela en cuanto a la definición de la “verdadera revolución”, esto ocurre cuando el espíritu de Simón Bolívar se apodera del cuerpo del Raro. En este caso notamos cómo es revelada, dentro del mismo personaje, una contraideología, ya que él es todo lo contrario al ideal bolivariano, pero aún así insiste en serlo. Cuando nos acercamos al estudio del personaje sin duda su discurso tiende a ser un arma, más aún cuando sobresale entre los demás con revelaciones trágicas y subversivas, puesto que éste nos dejar ver, de una u otra forma, el pensamiento del escritor, su cosmovisión del mundo y de la sociedad. Y si sumamos a ello la presencia de la parodia y la ironía para carnavalizar el discurso, estaremos ante la risa como instrumento de comunicación entre el escritor y el lector y ante la forma de desmitificar el discurso. En un primer momento revisaremos el proceso de enajenación del personaje y en segundo lugar la presencia de la ironía y la parodia en su discurso.
La enajenación del personaje
El personaje del Raro, es de por sí producto de una relación extramarital, lo que poco a poco lo conducen a sumirse en otro individuo para afrontar su propia realidad, su vida está rodeada de máscaras y paradojas , hermano de un actor, hijo de una mujer que anda desnuda con un pájaro en el hombro diciendo que es la “Madre de la Patria”, cuyo cuerpo a veces sirve de médium para el espíritu del Libertador, y de una hermana que vende su historia familiar a un programa de televisión para un Reality Show; con todos estos simulacros de vida, él se oculta tras la figura del militar como símbolo de seguridad y equilibrio, que sin duda alguna no posee, hijo de además de un “negro” cuyo fantasma lo agobia para vengar la traición de su madre, y criado por un militar blanco que lo maltrata .
Cito “…Manuel eligió la profesión de las máscaras y la simulación, quizás producto de la herencia inconsciente aprendida del infeliz cornudo; en cambio el Raro prefirió la carrera de militar en recuerdo del oficio de su verdadero padre: aquél otro guardia nacional, un negro petulante de dudoso espartanismo, muerto borracho en un extraño accidente de tránsito”. (P:5). Este será el punto de partida de la enajenación del personaje con la figura del Libertador, Cito: “…Amaba aquella frase del padre de la patria: “Trabajo, trabajo y más trabajo”. Expresión de un insomne o un loco seguida por la tropa de los cuarteles al pie de la letra…” (P:22). Además que decide ser militar por aquello de la fuerza y el poder que le permite la carrera ante los más débiles: los simples civiles.
Cito: “…Su ingreso a la Escuela de Formación de Oficiales de la Guardia Nacional tenía un solo objetivo; a las múltiples tareas de su personal ambición, se sumaba la determinación de desterrar de su vida cualquier otro rastro de debilidad, incluyendo la vergonzosa y cuestionable pereza del civil.” (P:22). Cabría aquí resaltar las palabras de Popper (1962, citado por Bravo ,1996:27) cuando expresa que “…los hombres se sienten inclinados a reverenciar el poder. Pero no puede caber ninguna duda de que la adoración del poder es uno de los peores tipos de idolatría humana…”. Es esa reverencia al poder lo que conduce al “Raro” a enajenarse por completo con los pensamientos y actos de Simón Bolívar, ya que al ser “El Padre de la Patria” como él mismo se autodenomina, logra influir en los demás , aparte de ser él mismo venerado por éstos, he aquí la presencia del poder que tiene este personaje dentro de la novela. Éste insiste en modelarse, copiando cada una de las cualidades de Bolívar, como por ejemplo el de escribir epístolas, Cito: “…Periodo durante el cual descubrió el arte de escribir cartas. Una inclinación que buscó emparentar con la del padre de la patria. Al encontrar en la biblioteca de la tía los tomos de su extensa correspondencia, se trasnochó leyéndolas con la escasa luz de una vela; luego, se esforzó en aprenderse de memoria cada una de las misivas bajo la regadera del baño. A hurtadillas las arrancó de los volúmenes, para después agregar en su lugar las que él hubiera escrito de haber estado en las mismas situaciones históricas que impulsaron al Libertador a redactarlas…Sólo tenía doce años. Para el Raro, en esa primera epístola, un sentimiento se le reveló como el inaugural alumbramiento de la conciencia”. (P: 24-25). Incluso entre líneas el escritor nos revela esta frase “Se puede llegar a odiar, sin razón aparente, a quien más se ama. ¿Le había ocurrido eso a Simón Bolívar con Francisco de Miranda y Manuel Piar?”. Pregunto , ¿Podría el Raro representar a una buena parte de la sociedad venezolana. Es que todo lo complejo de este personaje se desata desde muy temprana edad cuando en un acto cultural del colegio dirige su primera obra, ya dando destellos de lo que sería su conflictiva vida como militar. Cito: “…los reuniría en una obra teatral escrita y dirigida por el Raro. Una alegoría épica donde se representaba el famoso Decreto de Guerra a muerte. El Raro reservó para su hermano el papel del realista español y para sí el del más sublime de los patriotas: El Libertador. En la efervescencia de la ira y la venganza del prócer, el protagonista se ocupó de ajusticiar al invasor enterrando en su pecho una bayoneta de madera…” (P: 25). Con estas descripciones, Edilio Peña, nos hace entrever lo que será un personaje polifacético e interesante, con una pregunta sugerente y directa, hecha al lector, marca el inicio, durante la novela, de un nuevo discurso del Raro, ya no como militar contundido por su infancia trastornada , sino con su sueño realizado de ser el “Padre de la Patria”.
Cito: “¿El punto de arranque de la trágica transformación de la personalidad del Raro no sería un lacerante incidente anidado en la primera infancia?. (P:25). Con todo ello el escritor plasma en su novela, y es condición desencadenante a otras de sus piezas, las desgracias humanas, vistas desde lo más ínfimo y subterráneo, donde los desmanes de la vida conducen a la locura misma, él, el escritor, muestra ese otro lado de las emociones, donde la felicidad se desplaza y desaparece, para luego revivirlo con la esperanza de otro texto bien acabado, y cargado nuevamente de temas y personajes, mártires de sus propias historias. Es indudable que el discurso del Raro, viene con intenciones de revelarnos las tragedias de ser un prócer independentista, cuya vida estuvo marcada con proezas y desventuras. Ahora ¿dónde entra lo irónico y paródico?.
Parodia e ironía: La risa, un instrumento poderoso
En algunos casos el discurso está cargado , intencionalmente o no, de ironía, y si antes se hablaba de ésta como un tropo de la retórica, en la actualidad podríamos estar ante una situación más filosófica. Víctor Bravo en su libro “Figuraciones del poder y la ironía” reseña que: “En la historia de Occidente es posible señalar por lo menos tres momentos estelares del pensamiento irónico: la ironía como forma de conocimiento, en Sócrates; la ironía como concepción estética, sobre todo a partir de las teorías románticas de Friedrich von Schlegel; y la ironía como visión del mundo…”(1996: 88).
Derrida , por otro lado, (1971, citado por Bravo, 1996:118) inserta el término de “reescritura desconstructiva” para referirse a la parodia ya que “desmonta y niega los valores del modelo en el mismo acto en que lo afirma, e, incluso, le hace un homenaje”. Es evidente que el Raro se afirma como el Libertador, le rinde culto y a la vez desmitifica su discurso. Bajtin (citado por Viñas, 2002) propone en resumen que la ironía y la parodia: “…son armas eficaces para la subversión, pues en ellas se da un fenómeno de bivocalidad (dos voces expresadas a la vez) y una de las voces es la oficial y parodiada, mientras que la otra es la transgresora que parodia e ironiza…” (P: 468) Como bien dijimos al comienzo, el médium de Simón Bolívar es la madre del Raro, ella deja bajar al Libertador en su cuerpo para hablar con él, esto se aprecia durante el siguiente diálogo madre-hijo, cito: “¿Quién eres? – Simón Bolívar. ¿Y tú…? – Tu mamá. La patria…” (P:44). Sin duda alguna que entre estos dos personajes existe una conexión que puede conducir al lector a preguntarse ¿Cómo puede ser el Libertador encarnado por un hombre con tantos problemas afectivos que se hace llamar el Raro por su condición extraña de la vida, e hijo de una patria que deambula desnuda con la muerte posada sobre su hombro?. ¿Es realmente así nuestra sociedad?, ¿somos hijos de la locura?.
Mas adelante observaremos un personaje totalmente enajenado con el Libertador, sin capacidad para distinguirse el uno del otro. Cito: “Por consenso general el Raro recibió la buena noticia de haber sido nombrado delegado estudiantil ante la dirección de la escuela. El nombramiento le produjo tal emoción, que sin poder controlarse comenzó a cantar a todo pulmón el himno nacional….entonces su garganta se desgarró y sus cuerdas vocales dejaron de funcionar por más de un mes…ése es el espíritu patriótico , que lo conduce a hacer esas cosas..”(P: 135-136). ¿Pero qué dice el Raro en su discurso que nos remite a pensar que se afirma como Bolívar, y luego él mismo lo ridiculiza?. A estas alturas de la trama, es él mismo quien nos responde. Se hace llamar “El Padre de la Patria y El Libertador”, pero se cree un dios por serlo, además juega con los preceptos religiosos del “ Corán” uno de los libros con mas restricciones y normas sociales temerarias , para lograr elaborar una especie de “constitución” cargada de sus locuras. Cito: “Más adelante comenzó a aparecer ante ellos con un turbante en la cabeza, llevando en las manos el Corán. Se sentaba cruzando las piernas, y en el medio del círculo pasaba horas tejiendo versículos religiosos con las palabras escritas del Libertador, hasta crear una inusual composición de preceptos de vida y sociedad que los participantes debían memorizar y copiar en sus cuadernos…” Una vez construidas sus reglas, para formar la sociedad que anhela, comienza a ganar adeptos a su sistema, para ser considerado el verdadero padre de la patria. ¿Podría ser acaso una simulación muy parecida a la vida del Libertador?.
Cito: “-Necesitamos un gobierno de carácter musulmán, que acabe con todos estos años de democracia corrupta y pendenciera. -Presumo que eso no será fácil, por la tradición cristiana de este pueblo- observó el más participativo de sus acólicos. - Dejará de serlo con nuestro ejemplo. A partir de ahora nadie beberá una gota de alcohol, no comerá carne y no volverá a fornicar- determinó el Raro, después de haber jurado no fumar nunca más. -Pero, maestro…-resistió un cadete. -No me digas maestro, llámame mi comandante. ¿Okey?..” (P:137). Cuántas cosas pueden ser leídas en medio de estas frases del Raro, una demencia poderosa capaz de arrastrar a otros, ¿Puede ser un espejo de nuestra sociedad, vista del lado de la confidencia?. Cito: “-Comandante, ¿y cómo haremos para controlar nuestros instintos?... -¡Beban agua, coman monte y háganse la paja! -¿Y para defecar? -No será necesario. Usarán un tapón. -¿Cómo?- volvió a preguntar el discípulo, lanzando una carcajada a los oídos del conjunto. El Raro reaccionó violentamente y amenazó con fusilar al impertinente…en medio de la explosión de ánimos, otro de los cadetes tuvo el valor de acosar, con otra pregunta, al prospecto singular de Mesías. -Entonces, ¿usted no cree que el Libertador tenía sentido del humor?. -No, el Libertador no perdía tiempo. El Libertador era un hombre muy serio. No creía. ¿Usted no ve que no hay ningún cuadro donde él esté riendo?- completó desafiante el iluminado…” (P:137). “Iluminado, prospecto de Mesías, Libertador” son revelaciones claves que nos da el escritor de la magnitud de locura a la que ha llegado este personaje a lo largo de la historia y de cómo ridiculiza la figura de Simón Bolívar, y sobre todo del militar, cuando él dice: “-Por ahora y por siempre, estarán ligados a mí eternamente como la patria a mi corazón. ¡Vamos muchachos, la revolución patriótica nos espera!- gritó el Raro en medio del campo de batalla”. (P: 139). ¿Qué especie de hombre en su condición de militar puede llegar a reunir tanto odio consigo mismo, que incurra en desvalorizar la condición de militar o del mismo Sucre, Urdaneta o Simón Bolívar, para saciar sus propias ambiciones?. Sin duda alguna que el discurso del Raro, se apropia del discurso del Libertador, pero definitivamente lo altera y lo adapta a sus propias necesidades, mofándose de éste. Cito: “Pero entonces el toque se hizo más intenso, y se coló por los oídos del espíritu encarnado de Simón Bolívar. -Urdaneta… -Sí mi general. -Alguien está tocando la puerta de la calle. -¿Quién será? – preguntó Anzoátegui frunciendo el ceño. -Voy a ver- dijo Urdaneta, y se encaminó hacia la entrada de la casa con una vela de sebo encendida. -Tenga cuidado a quien le va a abrir- le advirtió Bolívar al evrlo partir. -Lo tendré en cuenta mi general…. -¡Mi general, afuera está un loco con un burro! Pregunta por usted. -¿Quién será? -Lleva una boina puesta que tiene una estrella dorada de comandante. -Voy a ver…-decidió el padre de la patria. -¿Lo acompañamos? -No. Con mi heroísmo es más que suficiente…. De inmediato exclamó, alborozado. -¡Maestro! -¿Quién es, general?...¿Simón Rodríguez?-gritó Sucre desde el fondo de la casa. -¡No chico, es Supermán!.” (P: 141-142). En este juego de palabras, vemos como ha evolucionado la personalidad deprimente del Raro y cómo ha logrado influir a los demás estudiantes de la academia, ahora envueltos en esta maraña de condiciones y actitudes, creyéndose ser los próceres independentistas, el escritor nos regala un nuevo personaje “Supermán”, que viene a terminar de ridiculizar al gobierno instaurado por el Raro, en la “Cruz Más lejana del puerto”. Y aunado a ello, un Supermán con boina de comandante, para romper con los preceptos sociales de que “un verdadero soldado no puede llevar los interiores por fuera”, en este caso este personaje viene a jugar un papel importante en la interpretación político-social de la obra, éste no es más que un viejo profesor universitario y guerrillero, lo que él representa está por demás explícito. Cito: “En la agitada actividad militar, el mariscal Antonio José de Sucre entró a la oficina del Libertador. -¡General, ahora es nuestro turno!. -¿Turno de qué, chico?-preguntó Bolívar descentrado, limándose las uñas de las manos. -¡De tomar el palacio de gobierno!. -¿Eso no le tocaba a Supermán? -No, a mí no. Yo no soy militar de carrera, mi oficio es ser guerrillero. Lo mío es hundirme en la espesura de la montaña y en la clandestinidad urbana. Además, yo actúo como el crimen, en la sombra… -Bueno, ¿en qué quedamos? ¿no íbamos a hacer la revolución?-insistió el prócer de Cumaná sin poder reprimir su molestia. -Es verdad. Lo había olvidado – repuso el Raro volviendo a sus cabales-.Mariscal, ataque el objetivo con el pelotón a su mando. -Sí, mi general. -Yo lo sigo después, antes debo ir al baño. -Y yo seguiré el desarrollo de los acontecimientos desde la pantalla del televisor. Cualquier cosa, me llaman- agregó Supermán bebiendo y comiendo de una lata de cerveza y una bolsita de papas fritas”. (P:175-176). Es importante resaltar aquí las palabras de Víctor Bravo cuando dice “El relato de ficción puede atender a la creación por lo imaginario, pero es frecuente que, en atención a su necesidad de verosimilitud, se alimente del dato histórico” (P:68). Quizás revivamos algún momento histórico acaecido en el país hacia 1989, cuando leemos este diálogo, confirmado aún más cuando se lee: “…Acto, seguido el ejército comandado por Sucre avanzó hacia el palacio de gobierno como los mejores húsares independentistas. El tronar de un F16 los escoltó rompiendo la barrera del sonido. El fuego de la artillería se abrió paso y la respuesta de la guardia presidencial no se hizo esperar. La guerra se había desatado…el mariscal Sucre preguntó… -¿Y el Libertador cuándo habrá de venir? -No sé, pero debe estar por llegar… A lo lejos…descendió por el medio de la avenida solitaria, fuera de sí, la figura del Raro arrastrando, con una cuerda, un infantil juguete de madera. Asombrados los presentes no podía creer que el máximo líder de la revolución fuera al combate con aquel diminuto e inofensivo tanque de guerra. Entonces Supermán se quedó petrificado frente al televisor..tomando su vieja pistola: -Esto se jodió- y se voló la tapa de los sesos”. (P:177-178). Con todo ello podemos afirmar que sí podemos hablar de un discurso cargado de parodia e ironía, en palabras de Bajtin “Discurso carnavalesco”, ya que podemos apreciar la fiesta de personajes cuyos diálogos revelan sucesos históricos en la vida de los venezolanos, de cómo la infancia perturbada del Raro, desencadena un sin fin de locuras y posturas ante la sociedad que lo llevan a una demencia total, todo ello con la intención de hacer reír al lector, pero además de sembrar un sin fin de interrogantes y dudas acerca de la vida de nuestro Libertador Simón Bolívar. Pregunto ¿Será que en las páginas de la historia no está reseñado el odio, el celo y la locura de nuestros próceres y su sed incansable de protagonismo histórico más allá del que estamos acostumbrados? O ¿Es sólo en el poder creador y la ficción de un escritor en que es permitido revelarlos?. “La Cruz más lejana del puerto” de Edilio Peña, es un texto complejo, que merece más atención, con una estructura poderosa y una imaginación como pocos escritores venezolanos la poseen, y si hablamos de sus personajes únicos, El Raro es la apertura a un nuevo espacio, a una nueva encarnación de éste en el personaje de “Homero” en “El acecho de Dios”. La ironía es el primer indicio de que la conciencia se ha tornado consciente” Fernando Pessoa.
BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA
· Bravo, Víctor (1996). Figuraciones del poder y la ironía. Monte Ávila Editores. Caracas, Venezuela.
· Bravo, Víctor (1993).Los poderes de la ficción. Monte Ávila Editores. Caracas, Venezuela.
· Barrera, L. Luís (1997). Desacralización y parodia. Aproxmación al cuento venezolano del siglo XX. Monte Ávila Editores. Caracas, Venezuela.
· M. Bajtin. La cultura popular en la Edad Media y en el Renacimiento: El contexto de Francois Rabelais. Digitalización: Nacaveva Morales. Esta Edición: Marxists Internet Archive, diciembre de 2001. Tomado de
www.marxists.org/espanol/bajtin/index.htm · Peña, Edilio (2003). La Cruz más lejana del puerto. Monte Ávila Editores. Caracas, Venezuela.
· Tzu, Sun. (2000). El arte de la guerra. Colección Palma Viajera. Educen, 1ª Edición.
· Viñas, David (2002). Historia de la crítica literaria del siglo XX. Ed. Ariel.
Autora: Yoselin Palmisano